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Febrero

La Fundación Focus-Abengoa integra, en la colección permanente del "Centro de Investigación Diego Velázquez", "La Inmaculada", atribuida a Velázquez, por Jonathan Brown, y a Alonso Cano, por Pérez Sánchez, y que constituye un verdadero "unicum" en el contexto de la pintura del momento por su extraordinaria calidad

11 de febrero de 2009

La Fundación Focus-Abengoa presenta hoy en Sevilla la obra La Inmaculada, atribuida a Alonso Cano, por el profesor Alfonso E. Pérez Sánchez, y a Diego de Velázquez, por el profesor Jonathan Brown, para su integración en el Centro de Investigación Diego Velázquez. Los términos del acuerdo son confidenciales, aunque se puede garantizar que con el tiempo el cuadro se va a quedar en Sevilla. En este sentido, la Fundación Focus-Abengoa explica que el precio que se ha publicado en diversos medios es incorrecto, superior y muy alejado del real.

La primera noticia que se tiene de La Inmaculada, antes de que apareciera en el mercado artístico londinense el 6 de julio de 1994, data de cuatro años antes, el 22 de junio de 1990, cuando apareció en manos de los commissaires-priseurs Ader Picard Tajan, con motivo de la subasta celebrada en el Hotel George V de París. Ese día y con el número de lote 28 comparecía públicamente por vez primera la obra en cuestión: Entourage de Diego Velázquez; L'Inmmaculé Conception, Toile, 142 x 98'5 cms., señalándose que había sido adquirida en 1870 en el Hotel Drouot por la familia de los actuales propietarios que eran descendientes de un militar napoleónico. El valor de la obra se estimó entre los 300.000 y los 400.000 Francos Fr. El remate del lote fue espectacular, disparándose a la cantidad de 18 millones de Francos y trascendiendo la noticia, años después incluso al periódico The New York Times en el artículo de Carol Vogel Banking on a possible Velásquez, el 1 de julio de 1994.

La obra fue adquirida por el marchante francés Charles Bailly. Tras unos años de estudio y restauración de la pintura por Zahira Véliz, incluso llegó a estar depositada para su inspección en el Museo del Louvre, donde la vio el profesor Pérez Sánchez junto al entonces director Pierre Rosenberg, descartándose en aquel momento su adquisición para el museo parisino por las dudas de atribución. Finalmente el lienzo compareció en la Sala Sothebys de Londres el 6 de julio de 1994 con el lote 64 y afirmándose de manera segura en el catálogo de la venta la convicción de la autoría de Velázquez, en su etapa sevillana, aunque no se hizo público el valor de estimación, ni se indicó que tenía un precio de reserva.

Desde que el catálogo salió a la luz, la prensa escrita recogió una serie de declaraciones de diferentes expertos inclinándose a favor o en contra de su autoría. La voz que con mayor autoridad negó la atribución a Velázquez fue la del profesor Alfonso E. Pérez Sánchez, quien reconocía la importancia de la obra y la asignaba, sin duda para él, al pintor Alonso Cano condiscípulo de Velázquez.

En declaraciones al diario El País el 9 junio de1994 decía: "Velázquez y Cano fueron discípulos de Pacheco al mismo tiempo en Sevilla y este cuadro ha sido indudablemente pintado en ese taller y en esa época. Los dos entonces jóvenes pintores compartían hasta el mismo bote de pintura y los mismos pinceles. Pero yo estoy convencido de que esta Inmaculada Concepción fue pintada por Cano porque guarda una estrecha relación tanto en la figura, en la composición y en el colorido con las otras Inmaculadas Concepciones que pintó Cano a lo largo de su vida, e incluso con sus esculturas del mismo tema, más que con las que hizo Velázquez". Estas declaraciones se verían años después desarrolladas por el autor en el artículo científico: Novedades Velázquez, en Archivo Español de Arte, 288, 1999, pp. 386-390, fig. 13, donde demostraba la atribución de la obra al pintor Alonso Cano.

Por otro lado, el profesor Jonathan Brown se inclinaba a aceptar la autoría de un joven Velázquez, pintada en Sevilla en sus años de formación entre 1616 y 1618 diciendo: "Es una obra auténtica de Velázquez y no veo a Alonso Cano", declaraciones a El País del 9 junio de 1994. El profesor Brown no ha llegado nunca a publicar en un ámbito científico sus conclusiones al respecto. Por otra parte, el propio Pérez Sánchez ha reconocido siempre la importancia de la pintura independientemente de su atribución, diciendo: "Es una pintura que podía interesar al Prado porque representa un engranaje entre dos épocas y dos pintores claves de la pintura española".

Finalmente la obra no se vendió en la subasta londinense por no alcanzar el precio de reserva que había fijado el propietario. La puja más alta por la pintura llegó a los cuatro millones de libras esterlinas.

Dada la importancia de la obra y su calidad, además de los razonamientos de unos y otros historiadores, es indudable que La Inmaculada encaja en los fines y propósitos del Centro de Investigación Diego Velázquez. Las razones son las siguientes:

  • Por representar un "unicum" en el contexto de la pintura sevillana del momento.
  • Por estar pintada en Sevilla entre 1618 y 1620, en el ámbito del obrador de Francisco Pacheco y en el seno del debate en torno a La Inmaculada Concepción, contando con el ejemplo señero de Velázquez conservada en la National Gallery de Londres.
  • Por su indudable cercanía con Velázquez en el uso de pigmentos y técnica.
  • Por carecer de obras representativas de Alonso Cano de este momento.
  • Por ser un testimonio de la interacción entre pintura y escultura, al comprobarse en ella la influencia de la escultura del momento, tanto de Juan Martínez Montañés como de Alonso Cano.

Pérez Sánchez razonaba en 1997 su convencimiento de que era una obra clave en Sevilla, en la formación de Cano y Velázquez con Pacheco por el tratamiento de la silueta -de severa verticalidad en la de Velázquez, y de acusada forma fusiforme en Cano- con un tratamiento de los paños y de la disposición de las manos que pervive a lo largo de toda su carrera y que es, curiosamente, lo que le acerca a Francisco de Herrera el viejo, que usó también de semejantes siluetas, en alguna de sus Inmaculadas Concepciones.

En cuanto a la procedencia de la obra, es probable que proceda de la colección del Deán de la Catedral de Sevilla López Cepero (1778-1858), en cuyo inventario de su colección se citan dos obras de Velázquez: El cuadro de la casulla, y con el número 172 se recoge La Concepción, que no es la de la National Gallery de Londres, procedente del Carmen Calzado, puesto que ya había sido vendida años antes en 1809-1810 junto a el San Juan en Patmos, a Bartholomew Frere ministro plenipotenciario de Inglaterra.

No es improbable que el inventario del Deán López Cepero se refiera al cuadro ahora adquirido, rescatado para la ciudad donde se pintó. Como refuerzo de esta teoría, podemos decir que más adelante, en la descripción y tasación de los cuadros del Deán, se vuelven a hermanar estas dos obras, juntas a partir de ahora en el Centro Velázquez, de la siguiente forma: "118. Un cuadro de dos varas de alto y 1 vara y ½ de ancho, original del buen tiempo de Velázquez, también ha padecido algo, representa a nuestra Señora. Con un coro de Vírgenes dando la casulla a San Ildefonso. 19.000 reales", y con el número 119, "una Concepción del mismo tamaño, con corta diferencia y por el mismo autor, bien conservada.10.000 reales".

Aquí es donde radica la importancia y trascendencia de su integración en el Centro de Investigación Diego Velázquez: su indudable procedencia sevillana y la inexistencia de elementos de referencia de este periodo fundamental para la historia de la pintura europea.

Benito Navarrete Prieto

Asesor Científico del Centro de Investigación Diego Velázquez.

NP Inmaculada
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